domingo, 17 de junio de 2007

LA VIDA ES ASÍ

Cerca del puente Pacuarto, en la segunda intersección, a la derecha, se abre un camino adoquinado que conduce al pueblecito de Corpia, ciudad minera por excelencia, donde sin
descanso se extrae el único metal líquido que alberga vida: LA SANGRE.
Sus habitantes pueden clasificarse en tres subtipos: los jornaleros o también llamados glóbulos rojos por aquello de su orientación política; los capataces, también denominados glóbulos blancos, los que nunca se ensucian (de ahí su nombre) y el ejército o plaquetas, encargados de salbaguardar la pureza de su extracción. Es una ciudad en contínuo movimiento, no hay mas que pasearse por la Avenida Orta para vislumbrar trajinar a la muchedumbre.
Su lema contínuo, famoso en todo el mundo, reza: nosotros podemos circular por tí.
El destino de su cargamento culmina en una inmensa variedad de talleres de artesanía, a cual más variopinto, en las cuales se conforman artilugios diversos, como las bocanadas de oxígeno en el taller pulmonar, o las agradables caricias en la mercería del tacto.
Merece la pena visitarla, te infunde vida.
Por cierto, ¿a que no adivinas cual es su himno?


Ra

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