martes, 31 de julio de 2007

UN SÁBADO FLORIDO

8:00= Soplan arpones centígrados por nuestra piel. Lanzas envenenadas se incrustan en mis oidos, recordandome años pasados, años propios, donde Alicia se perdía intentando atrapar al conejo, libre de alegorías y perjuicios, emborrachada de peligros y juergas eternas. Viejas flores prohibidas se escapan de mi boca, atreviendome a irrumpir en un juego clasicista, donde dos cupeas se burlan de dos margaritas lilas que pasean y se bañan juntas.
9:00= Descargo mi equipaje, vuelvo a mi realidad. Me libero de la reina de corazones, rompiendo un Mercedes a 10 por hora y me embadurno de agua fresca liberando azúcar marinero por mis poros.
10:00= Compañía de soldados superficiales atacan mi sensibilidad rememorando batallas nunca olvidadas, llenos de cursilería y de galones. Me siento como una margarita blanca rodeada de mandrágoras disfrazadas de tulipanes; mientras tanto un león se coloca la careta de infante para asustar a lo que mas quiero. No sé qué es peor, si la compañía o el aroma de damas de noche prefabricadas que impregna el camino de vuelta.
11:00= Ensalada simple= 5€
Ración de gallo= 10€
Ración de atún= 11€
Ración de cerdo= 10€
Escuchar que tu niña tiene tu cara, tus gestos, tu boca, tu forma de hablar, sabiendo que es maravillosa= no tiene precio.
12:00= Dispuesta está la mesa de tortura, alineados se muestran sus utensilios, comienzan a desmembrar vidas ajenas cuando ya han acabado con el repertorio de instituto. Mientras tanto voy pelando pipas al girason¡k que está sentado a mi izquierda.
2:00= Acabó la velada y mi alma recupera su tamaño original gracias al susurro que emiten las hadas de mi cabeza y a las caricias que me transmiten sonidos dormilones, extraordinariamente entonados. Las campanadas del reloj de palacio me transportan el murmullo de la fiesta a la que no podré asistir. Otra vez será.



Ra

1 comentario:

Escuela de Letras Libres dijo...

Si nos perdemos entre las redes de la poesía, si nos dejamos atrapar por sus senderos mas escondidos tal vez encontremos un mundo al que escapar cuando la vida te revuelve el estómago.

Eva.