domingo, 17 de junio de 2007

LETRASLIBRES

En estos tiempos donde abundan vanidades
donde el segundo no es oro, sino sangre,
en este mundo donde nada es gratuito
donde cada acto encierra cárceles ocultas,
en este cultivo de gérmenes sin reposo
donde arrasa el virus más mortífero...
Dejemos a las palabras libres
para que se encuentren,
dejémoslas revolcarse
en conjunciones copulativas,
y que disfruten de ellas mismas
como seres únicos e irrepetibles.
Ra.

LA VIDA ES ASÍ

Cerca del puente Pacuarto, en la segunda intersección, a la derecha, se abre un camino adoquinado que conduce al pueblecito de Corpia, ciudad minera por excelencia, donde sin
descanso se extrae el único metal líquido que alberga vida: LA SANGRE.
Sus habitantes pueden clasificarse en tres subtipos: los jornaleros o también llamados glóbulos rojos por aquello de su orientación política; los capataces, también denominados glóbulos blancos, los que nunca se ensucian (de ahí su nombre) y el ejército o plaquetas, encargados de salbaguardar la pureza de su extracción. Es una ciudad en contínuo movimiento, no hay mas que pasearse por la Avenida Orta para vislumbrar trajinar a la muchedumbre.
Su lema contínuo, famoso en todo el mundo, reza: nosotros podemos circular por tí.
El destino de su cargamento culmina en una inmensa variedad de talleres de artesanía, a cual más variopinto, en las cuales se conforman artilugios diversos, como las bocanadas de oxígeno en el taller pulmonar, o las agradables caricias en la mercería del tacto.
Merece la pena visitarla, te infunde vida.
Por cierto, ¿a que no adivinas cual es su himno?


Ra

EGÓLETRA

Soy un barco que ya encontró su rumbo después de 25 mareas a la deriva.
Soy la niña que se ríe del coco.
Soy la luz del sol que traspasa sin lastimar los párpados cerrados de un corazón.
Soy la voz que susurra a gritos a los tímpanos de hielo.
Soy el pájaro que huye cuando le ofrecen cobijo en lujosas jaulas.
Soy la música que nadie comprende, sólo unos pocos metrónomos privilegiados.
Soy la noche en que descubriste que a tu padre le quedaba pequeño el disfraz de Melchor, y te echaste a reír.
Soy el secreto de los pozos sin fondo, aparentemente vacíos.
Soy el río bajo la central nuclear, que milagrosamente aún conserva su fauna.
Soy el juguete divertido de los orcos.
Soy la cebada de un cultivo escolar.
Soy la hermana mayor de la disputa.
Soy el hermano pequeño de Farruquito.
Soy la copa del cotillón que no debiste beber.
Soy el mítico perro que confunden con rata.
Soy el pececillo payaso que a los 15 segundos ya no se acuerda ni en qué estanque vive.

Asín soy yo, qué le vamos a haser.
Ra