lunes, 18 de mayo de 2009

Amores víricos

En algún lugar alguien respira...una molécula poligonal, portando su ser inundado de luz, fija su anclaje en un suelo mullido; arquea lentamente sus agujas y hunde sus colmillos en el huésped, penetrando, violando, sin encontrar resistencia. La proteína sale de su cápsula, serpenteando, mientras desciende por un cilindro hueco protegido por miles de perlas. Ya dentro de la célula el genoma inyectado se desnuda, dejando al descubierto sus atributos nucléicos. Los ácidos invaden los ribosomas en un abrazo mortal, aprendiendo, aprovechándose de su capacidad replicante, mientras la incubadora se presta, se ofrece sumisa. Las partículas creadas maduran, la futura madre las introduce en cápsides con delicadeza, con amor, acunándolas cada una en sus panales.

Comienzan los dolores, las réplicas se aglutinan en la pared celular, la rompen, se liberan. Ella las desliza suavemente al exterior, las siente alejarse sin darse cuenta que su piel se vuelve pétrea, como un terrón de azúcar olvidado, se marchita como un cactus enterrado en agua, se muere mientras que el reproductor se encamina a la caza de su próxima víctima, orgulloso de sí mismo, proclamándose un ser vivo.

Ra

5 comentarios:

genialsiempre dijo...

Muy científico, se nota el nivel universitario.

José María

Pedro dijo...

Ciertamente hay amores que matan. Este no podía ser un ejemplo más puro y perfecto.
En cuestión de amores, tiene que haber de todo.

Un beso.

Equilibrista dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Equilibrista dijo...

amores celulares, biológicos, latentes, subterráneos, a nivel microscópico... muy ingenioso raquelilla, el texto se gana su sitio con un sobresaliente en la baraja de amores posibles...

abrazotes

REIKIJAI dijo...

Raquel...Cuanta biología,cuanta química...sola una experta…lo puede volcar a letras.Muy Bueno mi pequeña Que tengas una maravillosa semana… Besitos.Silvi.