jueves, 7 de mayo de 2009

TORTURA LÁCTEA

No me encuentro bien, estoy inquieto, me siento extraño, un dolor punzante comienza a recorrer mi rostro, adueñándose de mi estado anímico, haciendo mella en mi voluntad. Me siento indefenso, no sé cómo combatirlo, intento con todas mis fuerzas apretar la mandíbula para aliviarlo, pero no surte efecto. La molestia se vuelve martilleo en mi cabeza, comienzo a segregar saliva de forma desmesurada, no puedo controlar mis impulsos, esto es una agonía. Unos calambres arrítmicos hacen que mi cuerpo se retuerza en espasmos involuntarios, mi estómago revienta, mis pulmones se contraen, todo mi cuerpo arde en fiebre, es insoportable.
Después de una noche agotadora, sin poder dormir, noto cómo miles de cuchillos atraviesan la carne dentro de mi boca; quiero gritar pero mi voz se quiebra, quiero llorar pero ya no brotan lágrimas, quiero morir pero no sé cómo. De pronto aparece ella, mi salvación; ella me sanará, ella sabrá paliar mi sufrimiento, ella......
- Ay, mi niño, pobrecito; mira, te ha salido tu primer diente, ven con mamá que te voy a dar un mordedor fresquito y un poquito de apiretal para que te alivies.
Ra

5 comentarios:

genialsiempre dijo...

Bueno, pues si ya empieza tan pronto....!vaya pedazo escritor que vamos a tener!, jajaja

Muy bueno, Raquel. Un besazo.

José María

Pedro dijo...

Jejeje, ya le conoces tan bien que hasta eres capaz de meterte en su piel.
Pobrecito, lo que ha sufrido.

Besos a los cuatro.

Alinando dijo...

Tenías que haber reflejado la carita de felicidad y de sosiego que se le pone al bendito cuando te ve aparecer... jejeje. Fina ironía, muy en tu línea. :-)

Raquelilla dijo...

es que la cara de felicidad de mi niño es indescriptible, yo que via decir, si soy su mare

tangai dijo...

Qué arte tienes Raquel; pobrecillos lo que pasan...pasitos inseguros que terminan en caidas, pañales cargaditos, y dientes! qué harían sin la mami.