miércoles, 5 de agosto de 2009

TRAMPA DE CARNE

Heme aquí, borracho de ira,
intentando encontrar el oscuro destino
que me aprisiona en un marco de dos ruedas,
y me encierra en un cuerpo sediento de inocencia,
atrapado en un burdel de religiones absurdas.



Las grietas calcinadas de mi pasado
se despeñaron en una curva a gran velocidad,
sepultando mi futuro bajo un cemento cartilaginoso,
agarrotándome en toscos miembros autónomos,
impredecibles, en eterna desorientación.



Me doy asco,
me avergüenzan mis vestiduras, mi porte,
mi exagerada secreción salival.



Yo, que fuí un Atila, un galán escamoso,
un romeo de esparto, un amante en serie,
venerado por mi monstruoso encanto,
por mi habilidad para derrotar la mediocridad,
por el dominio de la yugular.



Heme aquí, excremento presencial, ente inútil,
lisiado repugnante dominado por Mr Hyde en un silencio sencillo,
oculto tras una estúpida mueca risueña,
cazado en una trampa de carne.



Me doy asco,
asco,
mi propia carne,
asco.

Que conste que no recojo la fotografía de nadie de frente para que no aludirlos.

Ra