viernes, 19 de octubre de 2012

CALCETINES BLANCOS

La miraba.
Le rodeaba el carnoso vientre con la mirada mientras frotaba su mano callosa contra el bañador, a la altura de su sexo.
La tenía tan a su alcance... y a la vez tan lejos. 
La veía tan sólo con unos calcetines blancos, atrapada entre tentáculos grasientos, apretándole los pechos, penetrándola. Gozaba sabiéndola inmóvil, húmeda, prisionera.
Al poco, ella salió de la piscina y se acercó corriendo, interrumpiendo por un momento su ensoñación:
-Papi, voy a ir al baño.
-Está bien, no tardes- le contestó.


Ra

4 comentarios:

Carmen dijo...

Ayyyy, qué sobrecogimiento!. No sé de que me asusto, si sé ya de tu imaginación cruenta. Somos dos morbosillas de cuidado.

Me ha gustao tita, y me ha dolido.

Besos.

Monelle dijo...

Hola :) Creo recordar el motivo por el que te escribí... Quizá ví la posibilidad de que fueras miembro del club de letras libres y me picó preguntarte cómo iba eso. O algo así. Seguro. Me alegra tu respuesta, un abrazo.

Raquelilla dijo...

Pues fíjate, Carmen, que este relato fue el que nació antes del que ganó el concurso de Microrelatos, el del abuelete, pa que veas, descarté este y metí el otro de pasada...
Y sí, Monelle, soy miembro del club letras libres desde hace bastante, y escribimos muchísimo, aparte de otras miles actividades que nos traemos entre manos.

Monelle dijo...

¿Y puede apuntarse cualquiera?